
La libertad muchas veces se confunde con hacer lo que se quiere, pero no es así, la libertad es “hago lo que debo y quiero, dentro de lo que puedo”. Aquí entra el juego entre la inteligencia y la voluntad, mientras mejor conozco, mejor elijo, y mientras mejor elijo más perfecciono y encuentro la felicidad. Que mejor que no saber, para no hacernos responsables de nuestros actos, pero esta no es la actitud del ignorante, sino la del necio, que no quiere ni le interesa ver la realidad.